Iglesia de San Ignacio de Loyola

Plaza del Teniente Arévalo, 3

Se remonta a 1623 con la adquisición, por parte del Arzobispo Diego de Guzmán, de unos inmuebles medievales reformados en el S.XVI, dentro del conjunto palaciego de los Dávila y adosados intramuros al lienzo meridional de la muralla. En la fachada septentrional restan una serie de elementos (torre maciza con carácter defensivo, ventanas geminadas y puerta de gran dovelaje) que denotan su origen civil. Allí se instalarán los jesuitas, adaptando los edificios adquiridos a iglesia, colegio y hospicio. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús –decretada por Carlos III en 1775-, las dependencias pasaron a convertirse en Palacio Episcopal (función que aún hoy desempeña), y la iglesia pasará a denominarse de Santo Tomé el Nuevo.

Tiene tres naves, rematadas por sus respectivos ábsides (chocantemente orientados al poniente), sin nave de crucero y con cúpula sobre pechinas; los ábsides laterales no tienen expresión al exterior.

En el interior, una galería alta, a manera de tribuna y suponiendo un caso excepcional en la ciudad de Ávila, corre a lo largo de las naves laterales, sirviendo de Archivo Episcopal.

Las diferentes capillas albergan un interesante conjunto de retablos barrocos y churriguerescos.