Desde la ciudad de Ávila puedes dirigirte a las inmensas llanuras de La Moraña, a conocer el valle multicolor que baña el Río Corneja, a disfrutar del singular microclima y frondosidad del Valle del Tiétar, a ver el discurrir del agua del río Alberche, con sus magníficos parajes, y en donde practicar todo tipo de deportes, hasta las altas cumbres de la Sierra de Gredos, la vista no se cansará con tanta belleza. Diferentes ecosistemas, espacios naturales protegidos, turismo ornitológico, micoturismo y una enorme diversidad de fauna, hacen que el amante de la Naturaleza encuentre entre sus rutas, gargantas y lagunas el justo equilibrio para deleite de sus sentidos.

Turismo y ocio se conjuran en una naturaleza hermosa y desconocida, altiva y sorprendente. Senderismo, rafting, piragüismo, bicicleta, equitación, golf... son algunas de las actividades que podemos practicar por las diferentes zonas de la provincia de Ávila.

En la provincia de Ávila tenemos una maravillosa y singular representación de espacios naturales protegidos esperando a que los descubras.

Alguno de los lugares privilegiados donde podemos disfrutar de estos parajes de singular belleza son:
El parque regional de la Sierra de Gredos, que destaca por su relieve y su hábitat y diversidad, que convierte a este espacio en uno de los más interesantes de toda Europa.
El Pinar de Hoyocasero, incluido en el Plan de Espacios Naturales Protegidos de Castilla y León.
La reserva natural del Valle de Iruelas, un espacio natural de gran valor ecológico.
Las Sierras de la Paramera y la Serrota, extenso paraje de montaña, situada al norte de La Sierra de Gredos y en paralelo a ésta, donde contrastan las cumbres de alta montaña con los suaves y ondulados valles.

En otoño es visita obligada el Castañar de El Tiemblo, magnífico bosque de castaños que cuenta con un conocido ejemplar centenario. También durante esta época, los bosques de la provincia albergan una de las mayores biodiversidades micológicas conocidas.

En cuanto a su fauna, nos encontramos con la Cabra Montés, sin duda el auténtico emblema de la Sierra de Gredos.